La llegada del COVID-19 es un fenómeno global que afecta nuestras actividades incluyendo la educación y capacitación. La recomendación general por parte de los Ministerios de Salud y de la Organización Mundial de la Salud, es mantener una distancia social prudente, evitar aglomeraciones y reuniones, para así disminuir la tasa de contagio.
Estas medidas de distanciamiento físico han llevado al cierre de actividades académicas presenciales en gran parte del mundo. Sin embargo, es casi imposible detener las actividades escolares, ya que esto acarrearía graves problemas educativos en el corto y mediano plazo.
A diferencia de Europa, Estados Unidos y los países altamente desarrollados donde el uso de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en la educación es parte de la vida diaria, la región de Latinoamérica y los países en vías de desarrollo aún no cuenta con infraestructura tecnológica sólida que garantice el acceso a la educación en línea a todos los alumnos.
Ante la nueva situación del COVID-19, los gobiernos de Latinoamérica han tratado de implementar soluciones para continuar con la formación de sus alumnos, invitan a los maestros, estudiantes y padres de familia, a adaptarse al uso de tecnología sin siquiera saber si están capacitados para utilizar las TIC.
Algunas soluciones paliativas que se han implementado son el uso de correo electrónico, grupos de WhatsApp, Fan Pages en Facebook, y hasta mensajes SMS para continuar con la formación de los alumnos; sin embargo, ninguna de estas herramientas tiene las prestaciones suficientes para llevar a cabo actividades didácticas adecuadas para cumplir con los objetivos pedagógicos de los programas académicos.
Ante esto, han salido a relucir las plataformas de E-learning y herramientas para el apoyo académico, no como una moda, sino como una necesidad imperante. Pero ¿qué plataforma es la más adecuada para las necesidades actuales?
Existen varias plataformas de E-learning y herramientas en el mercado, algunas son de paga y otras son gratuitas, algunas orientadas a niveles educativos básicos y otras a niveles más complejos como el universitario. Tres son las opciones que más experiencia y solidez han demostrado tener: Blackboard, Moodle y Google Classroom.
Blackboard (https://www.blackboard.com/) es una plataforma de paga muy robusta, con muchos años de experiencia en el mercado y utilizada por grandes centros educativos, su costo aproximado en el plan básico es de varios miles de dólares, pero es necesario realizar una cotización con la empresa para tener el costo real de acuerdo a las prestaciones que se requiera.
Google Classroom (https://classroom.google.com/) es una herramienta para la enseñanza aprendizaje en línea que viene incluida en las cuentas de Google como Gmail. Se integra casi a la perfección con toda la suite de herramientas del Gigante de Mountain View. No tiene costo. Esta herramienta soporta su uso en la creación de espacios de trabajo donde los profesores pueden compartir y asignar a los alumnos actividades para su entrega. Sin embargo, la responsabilidad de la administración del curso recae en el maestro, por lo que las instituciones no pueden contar con control preciso sobre el avance de cada alumno.
Moodle (https://moodle.org/?lang=es) es una plataforma de E-learning al igual que Blackboard y cuenta con prestaciones similares a ésta. La gran diferencia es que es de libre uso y sin costo. Sin embargo, así como Blackboard, requiere contar con un servidor en línea para usarla. Es utilizada por miles de instituciones de educación básica, media y superior, así como empresas y grandes corporativos.
El sistema permite gestionar usuarios con perfiles administrativos, operativos, así como roles de profesores y alumnos. En cada nivel de acceso se puede consultar bitácoras de uso y avance de las actividades académicas. Existen complementos adicionales que permiten conectar a los usuarios con plataformas externas como Google o Windows Active Directory.
La plataforma es muy robusta lo cual le permite contar con una gran flexibilidad a la hora de crear cursos, ya sea para materias de nivel básico, medio, superior e incluso capacitación corporativa.
Se pueden crear actividades sincrónicas y asincrónicas, es decir que los alumnos pueden estar colaborando entre sí y/o con los maestros en tiempo real o a destiempo.
Una de las grandes ventajas es su herramienta de exámenes y calificaciones, permite crear evaluaciones cerradas o abiertas, ya sea que sólo se respondan cuestionarios a partir de una batería de preguntas previamente cargadas o que se lleven a cabo evaluaciones siguiendo el modelo por competencias.
Los alumnos y profesores cuentan con un tablero principal donde visualizan sus actividades pendientes, pero también pueden recibir notificaciones en su correo electrónico, ya sea el personal o el institucional.
Se puede acceder desde una computadora o un dispositivo móvil, adjuntar archivos de todo tipo de formatos: audio, video, texto, documentos, pdf e incluso ligas de internet.
Su instalación es sencilla pero es importante destacar que debido a su robustez y flexibilidad, es necesario contar con un experto en tecnología y (de preferencia) en educación, que configure la plataforma de acuerdo a las necesidades de cada institución.
Teniendo lista la plataforma, ésta puede ser utilizada por todo tipo de personas con conocimientos muy básicos de Internet y redes sociales, ya que su uso es muy intuitivo.
Si bien su sitio oficial indica que puede ser instalada en una computadora con 5GB de espacio, un procesador Dual Core de 2GHz y 1GB de RAM; la realidad es que estos requerimientos mínimos bajarán considerablemente el rendimiento de la aplicación y generarán una experiencia de usuario muy desagradable.
En un caso real, una institución universitaria con 300 alumnos que cursen 5 cursos cada uno, con 5 unidades temáticas y 1 entrega de archivos de 2MB en promedio, requerirá de al menos: 15 GB de almacenamiento el primer semestre, un procesador más potente como el de un servidor y no una computadora y, al menos 8GB de RAM.
¡No te espantes!, no es necesario comprar un servidor, al contrario, al ser Moodle una plataforma de E-learning en línea, se recomienda rentar un hosting compartido o un Servidor Privado Virtual (VPS), esto dependerá de la cantidad de alumnos que consideres que lo utilizarán al mismo tiempo y la cantidad de archivos que van a compartir.
Hagamos cuentas básicas con un caso que probado en una institución universitaria pequeña:
1 alumno x 5 materias x 5 unidades temáticas x 1 entrega por unidad = 25 archivos.
25 archivos x 2 MB promedio = 50 MB / alumno.
50 MB x 300 alumnos = 15 GB total.
A este punto puede parecer que el espacio lo es todo, pero Moodle cuenta con una herramienta que permite descargar el contenido de los cursos al finalizar el periodo académico y reiniciar cada curso sin archivos o historial, así, volvemos a recuperar el espacio utilizado.
Hablemos de escalamiento. Los expertos en nube recomiendan que para instalar Moodle se busque un proveedor de hosting robusto y con experiencia en soluciones escalables, es decir que puedan ir creciendo con el tiempo de acuerdo a nuestras necesidades. Si contamos con un proveedor que nos pueda dar un servidor escalable, entonces no hay nada de qué preocuparse. Podremos contratar primero un plan básico y poco a poco solicitar incremento en almacenamiento, memoria y procesador.
Si bien, el COVID-19 es la primer pandemia que nos ha tocado vivir en el siglo XXI, no podemos asegurar que será la única, entonces vale la pena plantear algunas preguntas: ¿Qué impacto económico tiene en mi organización dejar de impartir clases? ¿Cómo puedo solventar ese impacto? ¿Estoy preparado para otro evento del género o similar?
Soy Omar Raygoza, Consultor experto en Educación y Gestión del Conocimiento, si tienes dudas, puedes contactarme al correo omar.raygoza@reingenieriadelconocimiento.com
Estas medidas de distanciamiento físico han llevado al cierre de actividades académicas presenciales en gran parte del mundo. Sin embargo, es casi imposible detener las actividades escolares, ya que esto acarrearía graves problemas educativos en el corto y mediano plazo.
A diferencia de Europa, Estados Unidos y los países altamente desarrollados donde el uso de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en la educación es parte de la vida diaria, la región de Latinoamérica y los países en vías de desarrollo aún no cuenta con infraestructura tecnológica sólida que garantice el acceso a la educación en línea a todos los alumnos.
Ante la nueva situación del COVID-19, los gobiernos de Latinoamérica han tratado de implementar soluciones para continuar con la formación de sus alumnos, invitan a los maestros, estudiantes y padres de familia, a adaptarse al uso de tecnología sin siquiera saber si están capacitados para utilizar las TIC.
Algunas soluciones paliativas que se han implementado son el uso de correo electrónico, grupos de WhatsApp, Fan Pages en Facebook, y hasta mensajes SMS para continuar con la formación de los alumnos; sin embargo, ninguna de estas herramientas tiene las prestaciones suficientes para llevar a cabo actividades didácticas adecuadas para cumplir con los objetivos pedagógicos de los programas académicos.
Ante esto, han salido a relucir las plataformas de E-learning y herramientas para el apoyo académico, no como una moda, sino como una necesidad imperante. Pero ¿qué plataforma es la más adecuada para las necesidades actuales?
Existen varias plataformas de E-learning y herramientas en el mercado, algunas son de paga y otras son gratuitas, algunas orientadas a niveles educativos básicos y otras a niveles más complejos como el universitario. Tres son las opciones que más experiencia y solidez han demostrado tener: Blackboard, Moodle y Google Classroom.
Blackboard (https://www.blackboard.com/) es una plataforma de paga muy robusta, con muchos años de experiencia en el mercado y utilizada por grandes centros educativos, su costo aproximado en el plan básico es de varios miles de dólares, pero es necesario realizar una cotización con la empresa para tener el costo real de acuerdo a las prestaciones que se requiera.
Google Classroom (https://classroom.google.com/) es una herramienta para la enseñanza aprendizaje en línea que viene incluida en las cuentas de Google como Gmail. Se integra casi a la perfección con toda la suite de herramientas del Gigante de Mountain View. No tiene costo. Esta herramienta soporta su uso en la creación de espacios de trabajo donde los profesores pueden compartir y asignar a los alumnos actividades para su entrega. Sin embargo, la responsabilidad de la administración del curso recae en el maestro, por lo que las instituciones no pueden contar con control preciso sobre el avance de cada alumno.
Moodle (https://moodle.org/?lang=es) es una plataforma de E-learning al igual que Blackboard y cuenta con prestaciones similares a ésta. La gran diferencia es que es de libre uso y sin costo. Sin embargo, así como Blackboard, requiere contar con un servidor en línea para usarla. Es utilizada por miles de instituciones de educación básica, media y superior, así como empresas y grandes corporativos.
El sistema permite gestionar usuarios con perfiles administrativos, operativos, así como roles de profesores y alumnos. En cada nivel de acceso se puede consultar bitácoras de uso y avance de las actividades académicas. Existen complementos adicionales que permiten conectar a los usuarios con plataformas externas como Google o Windows Active Directory.
La plataforma es muy robusta lo cual le permite contar con una gran flexibilidad a la hora de crear cursos, ya sea para materias de nivel básico, medio, superior e incluso capacitación corporativa.
Se pueden crear actividades sincrónicas y asincrónicas, es decir que los alumnos pueden estar colaborando entre sí y/o con los maestros en tiempo real o a destiempo.
Una de las grandes ventajas es su herramienta de exámenes y calificaciones, permite crear evaluaciones cerradas o abiertas, ya sea que sólo se respondan cuestionarios a partir de una batería de preguntas previamente cargadas o que se lleven a cabo evaluaciones siguiendo el modelo por competencias.
Los alumnos y profesores cuentan con un tablero principal donde visualizan sus actividades pendientes, pero también pueden recibir notificaciones en su correo electrónico, ya sea el personal o el institucional.
Se puede acceder desde una computadora o un dispositivo móvil, adjuntar archivos de todo tipo de formatos: audio, video, texto, documentos, pdf e incluso ligas de internet.
Su instalación es sencilla pero es importante destacar que debido a su robustez y flexibilidad, es necesario contar con un experto en tecnología y (de preferencia) en educación, que configure la plataforma de acuerdo a las necesidades de cada institución.
Teniendo lista la plataforma, ésta puede ser utilizada por todo tipo de personas con conocimientos muy básicos de Internet y redes sociales, ya que su uso es muy intuitivo.
Si bien su sitio oficial indica que puede ser instalada en una computadora con 5GB de espacio, un procesador Dual Core de 2GHz y 1GB de RAM; la realidad es que estos requerimientos mínimos bajarán considerablemente el rendimiento de la aplicación y generarán una experiencia de usuario muy desagradable.
En un caso real, una institución universitaria con 300 alumnos que cursen 5 cursos cada uno, con 5 unidades temáticas y 1 entrega de archivos de 2MB en promedio, requerirá de al menos: 15 GB de almacenamiento el primer semestre, un procesador más potente como el de un servidor y no una computadora y, al menos 8GB de RAM.
¡No te espantes!, no es necesario comprar un servidor, al contrario, al ser Moodle una plataforma de E-learning en línea, se recomienda rentar un hosting compartido o un Servidor Privado Virtual (VPS), esto dependerá de la cantidad de alumnos que consideres que lo utilizarán al mismo tiempo y la cantidad de archivos que van a compartir.
Hagamos cuentas básicas con un caso que probado en una institución universitaria pequeña:
1 alumno x 5 materias x 5 unidades temáticas x 1 entrega por unidad = 25 archivos.
25 archivos x 2 MB promedio = 50 MB / alumno.
50 MB x 300 alumnos = 15 GB total.
A este punto puede parecer que el espacio lo es todo, pero Moodle cuenta con una herramienta que permite descargar el contenido de los cursos al finalizar el periodo académico y reiniciar cada curso sin archivos o historial, así, volvemos a recuperar el espacio utilizado.
Hablemos de escalamiento. Los expertos en nube recomiendan que para instalar Moodle se busque un proveedor de hosting robusto y con experiencia en soluciones escalables, es decir que puedan ir creciendo con el tiempo de acuerdo a nuestras necesidades. Si contamos con un proveedor que nos pueda dar un servidor escalable, entonces no hay nada de qué preocuparse. Podremos contratar primero un plan básico y poco a poco solicitar incremento en almacenamiento, memoria y procesador.
Si bien, el COVID-19 es la primer pandemia que nos ha tocado vivir en el siglo XXI, no podemos asegurar que será la única, entonces vale la pena plantear algunas preguntas: ¿Qué impacto económico tiene en mi organización dejar de impartir clases? ¿Cómo puedo solventar ese impacto? ¿Estoy preparado para otro evento del género o similar?
Soy Omar Raygoza, Consultor experto en Educación y Gestión del Conocimiento, si tienes dudas, puedes contactarme al correo omar.raygoza@reingenieriadelconocimiento.com

Comentarios
Publicar un comentario
Espero tus comentarios sobre el tema u otros que te interese conocer.