Existen varias corrientes administrativas que se han desarrollado a lo largo de la historia. Dentro de estas escuelas siempre se ha impulsado el cuidado de los bienes. En un inicio el bien primario se consideraba el dinero, producir y disminuir costos.
Posteriormente se consideró que los bienes materiales eran lo más importante.Después vino una corriente que impulsaba el cuidado de los proceso y la documentación. A la postre algunos teóricos humanistas postularon que el capital humano era lo más importante.
Con los grandes cambios de ésta nueva revolución tecnológica, sumada a la dinámica laboral de la generación milenia, la rotación del personal en las empresas ha aumentado.
Hoy es común ver a jóvenes que antes de los 35 años ya han pasado por más de 5 o 6 empresas, y no por motivos económicos, sino porque no sienten pertenencia a las organizaciones o buscan desarrollo profesional.
En la industria existen casos donde los ejecutivos y operarios aprenden técnicas y formas de trabajo que desarrollan por su cuenta, esto se conoce como Know How o saber cómo. Cuando estos colaboradores se van y no dejan rastro de ese conocimiento, las empresas pierden dinero y tiempo.
¿Qué sucede entonces con el capital financiero y el tiempo invertido en la capacitación de nuestro personal?
El temor de las empresas a perder ese Know How no es infundado, pero hay medios para solventarlo, el más eficiente, de acuerdo a las teorías de Nonaka, Firestone y Wenger, son la aplicación de procesos de gestión del conocimiento, es decir, comprender cómo aprenden las organizaciones y cómo desarrollar medios para permear, documentar y gestionar el conocimiento entre todos los miembros de la organización.
La Gestión del conocimiento no es un área nueva, surgió en Japón y Europa de la posguerra, cuando algunos directivos se comenzaron a preguntar cómo mejorar sus procesos de manufactura de manera más eficiente, cómo hacer que las personas se sintieran mejor trabajando y aprendiendo en conjunto para generar mejores oportunidades de crecimiento para ellos y las organizaciones.
Tal como hemos visto en la historia, Japón y Alemania, después de la segunda Guerra Mundial, han tenido un gran crecimiento industrial y hoy por hoy son potencias económicas de sus regiones.
En este punto, valdría la pena comenzar a pensar cómo podemos gestionar el conocimiento en nuestras organizaciones, tal como estos países lo han hecho.
Posteriormente se consideró que los bienes materiales eran lo más importante.Después vino una corriente que impulsaba el cuidado de los proceso y la documentación. A la postre algunos teóricos humanistas postularon que el capital humano era lo más importante.
Con los grandes cambios de ésta nueva revolución tecnológica, sumada a la dinámica laboral de la generación milenia, la rotación del personal en las empresas ha aumentado.
Hoy es común ver a jóvenes que antes de los 35 años ya han pasado por más de 5 o 6 empresas, y no por motivos económicos, sino porque no sienten pertenencia a las organizaciones o buscan desarrollo profesional.
En la industria existen casos donde los ejecutivos y operarios aprenden técnicas y formas de trabajo que desarrollan por su cuenta, esto se conoce como Know How o saber cómo. Cuando estos colaboradores se van y no dejan rastro de ese conocimiento, las empresas pierden dinero y tiempo.
¿Qué sucede entonces con el capital financiero y el tiempo invertido en la capacitación de nuestro personal?
El temor de las empresas a perder ese Know How no es infundado, pero hay medios para solventarlo, el más eficiente, de acuerdo a las teorías de Nonaka, Firestone y Wenger, son la aplicación de procesos de gestión del conocimiento, es decir, comprender cómo aprenden las organizaciones y cómo desarrollar medios para permear, documentar y gestionar el conocimiento entre todos los miembros de la organización.
La Gestión del conocimiento no es un área nueva, surgió en Japón y Europa de la posguerra, cuando algunos directivos se comenzaron a preguntar cómo mejorar sus procesos de manufactura de manera más eficiente, cómo hacer que las personas se sintieran mejor trabajando y aprendiendo en conjunto para generar mejores oportunidades de crecimiento para ellos y las organizaciones.
Tal como hemos visto en la historia, Japón y Alemania, después de la segunda Guerra Mundial, han tenido un gran crecimiento industrial y hoy por hoy son potencias económicas de sus regiones.
En este punto, valdría la pena comenzar a pensar cómo podemos gestionar el conocimiento en nuestras organizaciones, tal como estos países lo han hecho.

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